Durante años, “cliente libre” se explicó como una sola idea: quien puede negociar su contrato de suministro (precio, plazos, condiciones). Y eso es cierto. Pero desde que el umbral para optar bajó (hoy muchas más empresas pueden estar en ese espacio), el concepto tiene una segunda capa que suele aparecer tarde: la responsabilidad de sostener información de consumo que resista preguntas.
Porque cuando entras al mundo libre, el costo ya no es solo “cuánto pagas”, sino también “qué tan capaz eres de demostrar por qué pagas eso, qué lo explica y qué decisiones tomaste con esos datos”.
Cliente libre: libertad contractual… y obligación de evidencia
En la práctica, ser cliente libre implica moverse en un terreno donde la conversación cambia:
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De “¿a cuánto está el kWh?” a “¿cómo se comporta mi demanda y en qué horarios?”
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De “me llegó una cuenta alta” a “¿qué evento o patrón lo generó?”
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De “hagamos un Excel rápido” a “¿puedo reportar sin improvisar cada mes?”
Esa última pregunta es clave. Reportar (bien) no es “mandar un número”. Es poder sostenerlo con datos consistentes, trazables y conciliables.
¿Qué significa ‘reportar bien’ en energía?
Aunque las exigencias específicas varían según el contexto (normativa, contrato, auditorías internas, exigencias corporativas), en la vida real reportar bien suele necesitar cinco cosas:
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Granularidad suficiente: no basta un total mensual. En muchos casos se trabaja con intervalos (por ejemplo, 15 minutos) para entender peaks, ventanas operativas y eventos.
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Continuidad: datos sin “huecos” que luego obligan a estimar, interpolar o explicar por qué faltan.
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Trazabilidad: que puedas responder: ¿de qué medidor viene?, ¿quién lo configuró?, ¿cuándo cambió el escalado?, ¿qué pasó si se reemplazó un equipo?
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Conciliación: que el dato “cierre” entre sedes, submedición, facturación interna y (cuando aplica) lo que declara el suministro.
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Gobernanza: alguien es dueño del proceso. Si el dato depende de “quien tenga tiempo”, tarde o temprano se rompe.
El error típico: mirar solo precio y olvidar el costo invisible
En muchas organizaciones, el primer impulso es lógico: negociar. El problema es que la negociación no compensa un dato débil.
Cuando el consumo no está bien capturado o cuando la trazabilidad es frágil, aparecen costos invisibles:
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horas de ingeniería reconstruyendo series
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discusiones internas (operación vs finanzas vs mantenimiento)
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reportes que no cierran a tiempo
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decisiones tomadas “a ojo” porque el dato llega tarde o llega dudoso
Y eso, en cliente libre, suele sentirse más rápido porque las preguntas llegan antes.
5 puntos donde se rompe la reportabilidad (y cómo detectarlos)
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Medición parcial: tienes el total del suministro, pero no sabes qué unidad/área explica la variación.
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Desfase horario: el medidor y el sistema no comparten la misma hora. Los peaks aparecen “corridos” y se interpreta mal el evento.
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Cambios de configuración sin registro: se ajustó un escalado, se cambió un CT, se reemplazó un equipo… y nadie dejó evidencia. El histórico queda contaminado.
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Dependencia de planillas: cada mes alguien exporta, limpia, corrige, pega, vuelve a exportar. Funciona… hasta que esa persona no está.
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Conectividad como único pilar: si el sistema depende 100% de internet y hay cortes, los huecos aparecen. Luego viene la improvisación.
Si te suena familiar, no es un “problema de energía”: es un problema de gestión de información.
Beneficios reales cuando el dato deja de ser un problema
Aquí viene la parte interesante: cuando pasas de “medir por cumplir” a “medir para decidir y reportar”, aparecen beneficios que no son teoría. En el documento “Ejemplos de Ahorros con Monitoreo Energético Automatizado” hay casos que ilustran rangos típicos (cada organización es distinta, pero los patrones se repiten):
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Retail de conveniencia (7-Eleven, Dinamarca): reducción promedio cercana a 11,5% al combinar monitoreo con gestión activa.
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Retail de conveniencia (OXXO, Chile): disminuciones hasta 20% cuando hay monitoreo continuo y control programado.
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Industria (planta automotriz, México): ahorros proyectados del orden de 18% y magnitudes anuales cercanas a US$200.000, integrando auditoría, monitoreo y medidas.
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Salud (Hospital Barros Luco CDT, Chile): reducciones reportadas de alrededor de 50% (en un esquema tipo ESCO + control), mostrando el potencial cuando se interviene con método.
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Agroindustria (Frutasol, Chile): identificación de ahorro de ~8,8% (y una primera fase de ~6,25%), típicamente ligado a visibilidad operativa y ajustes.
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Manufactura (planta de autopartes, Puebla): reducción del ~8% en costo total y un retorno reportado menor a 1 mes en la iniciativa descrita.
¿Qué tienen en común estos ejemplos? No es “un dashboard bonito”. Es que el dato se vuelve accionable: detectas anomalías, corriges horarios, controlas demanda, ajustas operación y sostienes un reporte sin rehacerlo a mano.
El puente entre compliance y ahorro: controlar picos, horarios y desviaciones
Cuando la energía se mira con granularidad y continuidad, emergen tres palancas típicas:
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Picos de demanda: muchas cuentas se disparan por ventanas cortas. Si no ves el peak, no puedes gestionarlo.
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Consumo fuera de horario: equipos encendidos sin necesidad, ventilación/clima fuera de turnos, iluminación permanente. Es el “goteo” que nadie nota en el total mensual.
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Desviaciones por eventos: mantenciones, fallas, cambios de proceso, incorporación de equipos. Con dato trazable, el evento queda identificado y no se transforma en misterio.
Para cliente libre, esto no solo es eficiencia: es base para reportar y justificar decisiones.
¿Cómo se traduce esto en capacidades (sin vender)? Un match con Mobtec
Si el desafío del cliente libre es sostener evidencia de consumo y reportar sin improvisar, el “match” natural no es una promesa comercial, sino un conjunto de capacidades:
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Captura confiable y continua (MetricFlowOne): adquisición periódica (por ejemplo, 15 min), operación con cortes de conectividad (offline-first), y persistencia local para evitar huecos.
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Validación en terreno (MetricCheck): cuando el problema real no es el software, sino el dato mal configurado (mapas Modbus, escalas, direccionamiento, calidad de lectura). Validar antes evita meses de “datos raros”.
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Consolidación y reportabilidad (MetricView360): centralizar multi-sede, comparar, exportar series, generar reportes y sostener trazabilidad.
Lo importante es el criterio: el cliente libre no compra “tecnología”. Compra tranquilidad operativa para reportar y decidir con datos.
Checklist de madurez para cliente libre (para usar mañana)
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¿Tienes consumo con granularidad (no solo total mensual)?
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¿Tienes continuidad (sin huecos) y mecanismo de recuperación si cae la red?
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¿Puedes trazar cada dato a un medidor/configuración/versionado?
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¿Puedes conciliar sedes y submedición sin horas de Excel?
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¿Hay un responsable del proceso de datos energéticos?
Si respondiste “no” a dos o más, el riesgo no es “pagar caro”. Es no poder explicar tu realidad energética cuando toque.
Pregunta para abrir conversación: en tu organización, ¿quién es el verdadero “dueño” del dato energético cuando hay que reportar: operación, mantenimiento, finanzas… o nadie?